martes, 6 de marzo de 2018

Más celular, menos felicidad

Preescolar, Primaria y Secundaria

Los avances tecnológicos de los últimos años han dejado como herencia la presencia absoluta de los teléfonos móviles. Esto es entendible. Cada vez más funciones cotidianas se realizan a través del celular. ¿Quieres pedir un taxi? ¿Estás perdido en un ciudad extraña? ¿Quieres realizar una operación a través de banca por Internet? ¿Quieres afinar una guitarra? ¿Aprender un idioma nuevo? ¿Estudiar? ¿Pedir auxilio en caso de acoso? ¿Enamorarte? Saca el celular y presiona el icono de la app indicada…

Un viaje por el transporte público, un paseo por el centro comercial de tu colonia o la visita a una escuela permiten ver que estamos hipnotizados por el brillo fluorescente que sale de las pantallas pequeñitas que sostenemos en nuestras manos. Esta es la realidad del mundo moderno. Aunque la tecnología móvil ha simplificado mucho nuestras vidas, algunos expertos han argumentado que el uso excesivo de los teléfonos y su presencia intrusiva tienen efectos negativos en los usuarios. 

Según una investigación realizada por Jean M. Twenge, una psicóloga estadounidense que trabaja para la Universidad de San Diego, la generación de los nativos digitales está encaminada a ser la más triste y dependiente de los últimos años. Agrega, además, que estos adolescentes y niños no están preparados para convertirse en adultos y enfrentar algunas situaciones de vida.

Aunque es muy difícil definir exactamente quienes forman parte de esta generación, los estudios de Twenge indican que algunos de los Millennials más jóvenes, los miembros de la generación Z y los niños que justo ahora están empezando a leer entran en esta categoría. 

Según el estudio, los miembros de esta generación presentan una serie de características: son sumisos, es decir que no tienen el mismo espíritu de rebeldía que siempre ha caracterizado a la juventud; no salen, el mundo les queda grande, existen en sus recámaras; prefieren tratar a las personas a través de pantallas,  no cara a cara; se sienten solos e infelices. 

A raíz de las teorías propuestas por Twenge, surge una pregunta vital y muy válida que de hecho fue planteada por The Atlantic: ¿ha destruido el smartphone a una generación? 

Los teléfonos celulares son grandes aliados, pero hay que saber usarlos. Nosotros somos señores de esas herramientas, no sus esclavos. Sin embargo, ahora parece, sobre todo entre personas de ciertas edades, que la vida no puede recorrerse o disfrutarse si no es bajo la luz siniestra de la pantalla de un telefonito que hace ruidos y nos da sucedáneos de felicidad. 

Brinda la mejor educación Preescolar, Primaria y Secundaria en el Colegio Británico.

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